martes, 7 de febrero de 2023

LA COSTA, TAN POBLADA Y SOLITARIA

 

Agonizan estos días eternos

Del estío que parece un engaño

La garúa se cierne hambrienta 

Hasta engullir por completo el horizonte

 

Siembra en su seno abisal

Unas veces el miedo

Y en la noche profunda en que sólo resaltan las olas

Aquel sueño inalcanzable de pasión y dolor

 

Un profundo azul cerúleo

Resucitado de la tiniebla soterrada del invierno

Inventado -tal vez- por la pena

Que ciertos días provoca la soledad grisácea del ocaso

 

He de reunir mis vísceras enfermas

Dolidas de toda esa ausencia de tu plática

Escindidas del aroma de tu estirpe

Acobardadas por una promesa de futuro

 

Y con ellas en brazos volveré a visitar la mar

Para entender otra vez su luz

Renovada en mi esperanza inmortal

Alguna mañana de primavera


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