ENCUENTRO CON EL
NUEVO DÍA
esa caída monumental de
la luz que se clava en el pecho del barrio: último rincón que nos va quedando /
desfigura tras los ojos espantados la demolición del vicio / aguardaré /
aguardaremos siempre que no nos cierren la boca / siempre que no lloremos / mientras
mantengamos apretados los puños contra los dientes/ llenos de antigua rabia universal
engendrada por los perros y amigos de su mercé / envueltos en miedo / no
detengo el autobús de la mañana o de la tarde que ya no me da ninguna alegría /
¿a dónde carajo voy? / deja que se vaya el tiempo / que se lo lleven / deja que
beban del camino / recibe a la bestia que llevas dentro / a mordiscos / a risotadas
/ a llantos yertos / descansa / mírala pasar / cantoneándose con aquella putita
delirante / respingando la nariz / y ámala / con tu cuerpo / tus manos / con
toda tus entrañas expuestas /no sea que amanezca / no sea que te llegue el
viaje / antes / mucho antes / cántale una canción de cuna / murmúrasela entre
las piernas / muy adentro en sus sueños/ paséate con ella a tu lado mientras
mueren los tiempos / esta modernidad que nos azota en sus estertores finales /
¿qué es lo que viene? / ¿de dónde lo traerán? / voy a dejarme morir en la banca
de una plaza / para ver pasar a las colegialas con sus jumperes cortitos y sus
piernas frías / para ver llegar la noche tan despacito que apenas me empape de
rocío / y voy a esperar allí / muy en el fondo de mí / dormido para siempre /
el encuentro con el nuevo día