sábado, 17 de octubre de 2015

Resucitado


RESUCITADO

Recordaba vagamente que el órgano seguía allí; no había latido en años. Ahora parecía salírseme por la boca. Sus enormes ojos pardos se habían cruzado apenas un instante con los míos. Olía vagamente a naranjas. Viajamos casi unidos por cuatro comunas; mucho más allá de mi destino. Parecía un sueño. Hasta que bajó en alguna parte. Desapareció tras el castaño de una esquina. En la siguiente parada, también bajé. Crucé la calle y esperé, recordando su olor. Cuando pasó la 418 de regreso, ya estaba oscuro. Me senté al fondo; listo para otro millón de años: mi corazón seguía latiendo

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